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Una nueva heroina
Sentimos mucho dolor, por la temprana desaparición de Erika Soria
Molina, tripulante del Crucero Costa Concordia, que efectuara su
tercer viaje como tripulante y que prefirió sacrificarse para salvar
vidas de los veraneantes frente a las costas de Italia.
Según cables internacionales, basados en relatos de testigos,
nuestra paisana Erika "ayudó a muchos a subirse a los botes de
salvamento, hasta llegar a la sublimación del heroísmo, al ceder su
propio chaleco salvavidas a un anciano" lo que confirma el hecho,
que se encontró su cadáver, luego de muchos días, sin su chaleco
pero con el uniforme de reglamento y que el diario español "ABC"
consigna testimonios de sobrevivientes que afirman sobre su acción
valerosa.
Debemos recordar, que el fatídico accidente, sucedió el 13 de enero,
último en el que el Concordia, con más de 4,200 pasajeros y
tripulantes a bordo, chocó con una roca, cuando su capitán se acercó
a la pequeña isla deGiglio (Italia).
La inmolación de Erika, nos produce sentimientos encontrados, por
una parte nos produce una profunda tristeza la muerte de una
valerosa mujer en lo mejor de su juventud y por otra, el orgullo de
su inmolación al ayudar a sus semejantes en cumplimiento del deber.
Por todo esto, sugerimos a nuestras autoridades, rendirle el
reconocimiento póstumo que se merece por su acción valerosa y no
solo como cusqueños, sino como peruanos nos llena de orgullo, en una
época que por unos centavos, somos capaces de traicionar al país y
al pueblo que tenemos obligación de servir.
Cuando parece que estuviéramos perdiendo valores, el sacrificio de
Erika Soria Molina, es ejemplo vivificador para recuperar aquello
que el egoísmo y el enriquecimiento a costa de nuestros semejantes,
parece estar ganando terreno en el mundo.
Felizmente su cuerpo, ya fue repatriado al seno de la patria de la
que se sentía orgullosa y por la que salió al extranjero en busca de
oportunidades para sostener a los suyos y así labrarse un porvenir
digno y no como se ha hecho costumbre, especialmente en los
políticos, que llegan al poder, pensando solo en su beneficio
personal.
Mientras que el Capitán del Crucero que tenía la obligación de
quedarse en el barco, hasta que el último de sus pasajeros y
tripulantes se salvaran fugaba, Erika Soria Molina, "peruana heroína
del naufragio", daba lección de valentía en la tragedia del Costa
Concordia, en medio de la absurda tragedia, que conmovió al mundo, y
la figura de la peruana, empieza a emerger como ejemplo de heroísmo
i gloria para ti Erika.
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